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Madres e hijos vestidos a juego dentro de casa

Ver a madres e hijos vestir igual tanto dentro como fuera de casa es tendencia, lo que las modas pretenden imponer termina convirtiéndose en algo emocionante para los más pequeños de la casa.

¿Porqué es beneficioso para los niños vestir como sus padres?

Imitar a los padres y poder vestirse igual que ellos, siempre de una forma mesurada, es muy positivo en la relación entre progenitores e hijos.

La satisfacción recíproca suele darse ya que, por un lado, los padres se sienten satisfechos al ver que sus hijos les toman como referencia y por otro lado, los pequeños se sienten como sus mayores.

El juego de la imitación puede comenzar desde casa, con la emoción de ver que llevan puesta una bata o un pijama del mismo color y textura que la de sus padres.

Porque cualquier padre o madre va a querer lo mejor para sus hijos, desearán que toda la familia lleve ropa de "andar por casa" con un algodón de primera y una lana de alpaca, confeccionadas por manos cualificadas y la garantía de ser fabricadas con la mejor materia prima.

 

La comodidad es la principal característica que se busca en la ropa que utilizamos para estar por casa ya que esta ha de evocar al calor del hogar y la tranquilidad. Por eso, imitar la calidad implica una enseñanza para los más pequeños, la cual se basa en el buen gusto de saber elegir lo mejor para ellos.

Saber seleccionar las mejores texturas y diseños es un privilegio que se debe aprender desde temprana edad.

En el buen ejemplo se establece una educación de valores.

Por eso, ver a madres e hijos vestidos iguales es el comienzo de la enseñanza del respeto hacia el progenitor. Enseñarles a imitar las buenas obras y conseguir que elijan siempre bien les abrirá las puertas a la autosuperación y a su propio bienestar.

 

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